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Equipamiento de tiendas

El diseño se une a la funcionalidad: una mirada entre bastidores a la caja registradora Wave.

La caja registradora suele ser el último punto de contacto en el recorrido del cliente en el comercio minorista tradicional. Un elemento funcional, pero a menudo pasado por alto. Pero, ¿qué pasaría si replanteáramos este momento? ¿Si un mueble puramente práctico se convirtiera en una declaración arquitectónica que subrayara la identidad de la marca y concluyera de forma positiva la experiencia de compra? El equipo de diseño de Kesseböhmer Ladenbau se ha enfrentado precisamente a este reto. Hemos hablado con Tom, diseñador senior de retail, y Gerda, diseñadora de retail, sobre su proceso creativo, su filosofía de diseño y el origen de la nueva caja registradora Wave.

La caja registradora: más que un simple mueble

A primera vista, una caja registradora parece robusta, ergonómica y técnicamente fiable: un mueble puramente funcional. Sin embargo, para el equipo de diseño de Kesseböhmer, es precisamente esta complejidad lo que la hace creativamente atractiva. Es de tender un puente entre funcionalidad, la identidad de marca y una experiencia positiva para el cliente.

Visualización: la importancia de los puntos de contacto

El reto creativo

Gerda, diseñadora minorista de Kesseböhmer

«La caja registradora suele ser el primer y último punto de contacto en la experiencia de compra», explica Gerda. Este momento marca la impresión final que se lleva el cliente. Por eso, el equipo se planteó la siguiente pregunta: ¿cómo se puede cargar emocionalmente este momento? La respuesta está en el diseño consciente.

Tom, diseñador sénior de comercio minorista

Tom añade: «Para nosotros, la creatividad no solo significa "hacerlo bonito", sino resolver con elegancia requisitos complejos». Una caja registradora combina ergonomía para el personal, integración técnica, aspectos de seguridad y diseño. Esta complejidad es lo que hace que el objeto resulte tan interesante para los diseñadores. Es el arte Es convertir un mueble práctico en una declaración de intenciones, un lugar que genera confianza y hace que la marca sea perceptible hasta el final.

Nuestra filosofía de diseño: combinar funcionalidad identidad de marca en un concepto integral, mediante un trabajo en equipo creativo que diseña experiencias para los clientes y resuelve con elegancia los requisitos técnicos. – Tom, diseñador sénior de comercio minorista

La visión detrás de la caja registradora Wave

Todo gran proyecto comienza con una visión. En el caso de la caja registradora Wave, el equipo siguió una idea creativa clara que combinaba desde el principio la estética y la practicidad.

Una idea creativa con doble enfoque

El desarrollo de la mesa de caja Wave se basó en dos ideas fundamentales. Por un lado, según Tom, la mesa debía actuar mesa una declaración arquitectónica en la tienda, con un lenguaje de formas claro y dinámico que combinara estabilidad y ligereza. Por otro lado, como destaca Gerda, el objetivo era desarrollar un concepto universal y adaptable. mesa poder adaptarse de forma flexible a la identidad de marca, el diseño interior y los requisitos específicos de compra de cada caso, con el fin de atraer a un amplio público objetivo.

El equilibrio entre la estética y la funcionalidad cotidiana

El mayor reto consistía en armonizar las líneas modernas y minimalistas con las exigentes necesidades del día a día. El equipo de diseño consideró ambos aspectos por igual. La estética se define por una forma dinámica, materiales de alta calidad y una línea de iluminación integrada. Al mismo tiempo, se garantizó que todos los detalles funcionales, desde la ergonomía para el personal hasta la integración de los componentes técnicos y la robustez de las superficies, se implementaran a la perfección. El resultado es un diseño que no solo convence estéticamente, sino que también cumple plenamente con las exigencias del uso diario continuo.

La materialidad como elemento central

La elección de los materiales desempeñó un papel decisivo. En un contexto industrial, es solo es aspecto, sino también el tacto, la durabilidad y el impacto emocional. El equipo creó contrastes deliberados: las superficies robustas y de aspecto técnico, que transmiten estabilidad y profesionalidad, se combinaron con detalles cálidos en madera, que aportan un toque acogedor.

Gerda destaca los aspectos prácticos: «Las superficies están sometidas a un gran desgaste diario por el uso de objetos pesados y puntiagudos. Para evitar arañazos y abolladuras, se utilizan materiales de alta resistencia». Se han evitado sistemáticamente los bordes afilados y se han protegido las zonas sensibles con protectores de plástico. Al mismo tiempo, superficies como el reposabolsos se han diseñado deliberadamente para que sean más cálidas y agradables al tacto, con el fin de crear una experiencia positiva. Los elementos LED proporcionan un efecto de distancia y una rápida orientación.

Visualización: los cinco pilares del diseño Wave

Del concepto a la realidad: el proceso de desarrollo

Un diseño exitoso no surge de la nada. El camino desde el primer boceto hasta el producto final estuvo marcado por análisis de usuarios, una estrecha colaboración con la producción y un claro compromiso con la calidad.

El usuario en el centro

La perspectiva del usuario fue fundamental desde el principio. Para comprender los procesos de trabajo en el punto de venta (POS), el equipo mantuvo conversaciones con el personal de ventas, examinó los requisitos ergonómicos y probó prototipos. «Observé los procesos directamente in situ en el mercado y pregunté tanto al personal de caja como a los clientes sobre los problemas y los requisitos importantes», describe Gerda el proceso. Se analizaron en profundidad detalles como la altura de trabajo óptima, la disposición de la tecnología y la libertad de movimiento para crear un diseño que facilitara notablemente el trabajo diario.

Producción «Made in Germany»

La decisión de fabricar la caja registradora Wave en Alemania fue fundamental para el proceso de diseño. La proximidad a las propias instalaciones de producción de Kesseböhmer permitió una estrecha coordinación entre el diseño y la fabricación. «Pudimos trabajar directamente con los equipos de fabricación, probar rápidamente los prototipos y realizar ajustes sin tener que recorrer largas distancias», explica Tom. Esta estrecha colaboración fue esencial para evaluar la viabilidad industrial de las ideas de diseño y encontrar soluciones conjuntas a retos complejos, como la gestión de los cables o la integración de la electrónica.

Los aspectos ecológicos también influyeron en la decisión. El diseño modular permite sustituir componentes individuales, lo que prolonga la vida útil y reduce los residuos. Los materiales duraderos y respetuosos con los recursos, así como las distancias de transporte cortas gracias a la fabricación local, contribuyen además a mejorar el balance medioambiental.

El futuro de la zona de cajas

La caja registradora Wave no se considera un proyecto terminado, sino una plataforma para el futuro. El equipo ya está pensando en nuevas mejoras para responder a las cambiantes necesidades del comercio minorista.

Se cristalizan dos puntos centrales:

Modularidad: el sistema debe ser aún más flexible para poder adaptarse fácilmente a diferentes conceptos de tienda mediante módulos intercambiables.

Integración digital: las variantes futuras deben integrar a la perfección tecnologías como soluciones de autopago, sistemas POS móviles o pantallas inteligentes, sin afectar al lenguaje de diseño claro.

«Observamos cómo cambian el comercio minorista y el comportamiento de los clientes y lo reflejamos en nuestro diseño», explica Gerda. Es un proceso de mejora continua para optimizar de forma integral toda la zona de cajas.

Reflexiones personales y detalles ocultos

Al final de un largo proceso de desarrollo, es emocionante ver el producto en uso real. Para ambos diseñadores, es momento especial cuando los dibujos y prototipos se convierten en un elemento funcional en el día a día del mercado.Es bonito ver cómo, tras meses de desarrollo, el producto se encuentra realmente en un entorno de caja», se alegra Gerda.

Cuando se les pregunta por un detalle que les guste especialmente, ambos responden con una idea similar. Para Tom es dinámica de la forma: «Las líneas inclinadas y la geometría fluida confieren a la caja registradora un movimiento que la eleva por encima de su función puramente práctica». Gerda destaca la línea continua, que confiere a mesa sutil elegancia y crea armonía visual. Es estos efectos sutiles, que quizá no se perciben de inmediato, los que caracterizan el aspecto general y hacen que la caja registradora Wave sea más que un simple lugar para pagar.

Sistema de mostrador de caja Kesseböhmer WAVE

La familia de cajas registradoras cubre una amplia gama de configuraciones, desde módulos compactos de autopago hasta puestos de trabajo ergonómicamente optimizados con una lógica de manejo clara. La combinación se realiza según las necesidades, no según el estándar.